Lo hacen en cada escenario que pisan. Los vallisoletanos Siloé siguen convirtiendo sus conciertos en una maravillosa experiencia. Así ocurrió en Gandía la noche del sábado 15 de agosto, ya de madrugada, y con miles de almas contando los minutos para que la cruz se iluminara sobre el escenario.
Su fusión de melodías pop-rock electrónico volvió a conectar con un recinto entregado desde el primer acorde. Fito, Xavi y Jacobo volvieron a entregar una intensa noche de buena música donde no faltó ninguno de los himnos del grupo. Nada más iniciarse el concierto aparecieron los acordes de «Si me necesitas llámame» con un Fito Robles que comenzó enérgico, entregado como el torbellino que horas antes había pasado por el recinto del festival en Gandía.
La descarga de fuerza continuó con «Las Palabras». Y a partir de ahí, una tras otra, la actuación continuó con los temas de su disco «Terrorismo emocional» intercalado con las canciones de «Santa Trinidad». «La oposición», «Campo Grande», «Búfalo». La sucesión de pasión sobre el escenario iba aumentando con una escenografía que enfatiza cada vez más su mística religiosa sin afán por enmascararla.
La sensibilidad de Fito hizo que el concierto se parase para atender a una espectadora que necesitó de atención médica. Hasta en eso se reivindicó la humanidad que envolvía la actuación.
En la fase final de la noche, el escenario se tintó de rojo. Fue entonces cuando sonaron los temas como «Sangre» que volvieron a dar el chute de adrenalina al público. Y todo culminó con el broche habitual. «Todos los besos» fue la última puntada para otra noche de éxtasis, enérgica e íntima. Lo que logra Fito Robles es hablarte a ti, conectar el mensaje y lanzar el acorde a ese hueco de tu alma que más lo necesita. Entre el público, a hombros, conectó física y espiritualmente con los suyos en otro gesto de cercanía y pies en la tierra. Fue el colofón a un Mediterránea Fest que ya mira a su octava edición haciendo que estos regalos culturales «merezcan la pena».




